Al principio nos daba un poco de miedo meter la mano, no sabíamos que íbamos a tocar,
pero fuimos valientes y lo pasamos muy bien,
además lo averiguamos casi todo; el cerebro que era una coliflor, dos esponjas que hacían de pulmones, pelo, una granada que hacía de vejiga, una palmera con forma de corazón, aunque nosotros ya sabemos que el corazón de verdad no tiene esa forma,
un ojo, dientes y dedos de chuches que luego nos comimos, ummm,
y por último tallarines que hacían de intestinos,
este nos costó mucho adivinarlo, menos mal que la profe nos dio varias pistas y lo conseguimos.
Después trabajamos un poco, y nos hicimos nuestra careta, con la que luego asustaríamos a papá y a mamá. Además fijaos qué bien nos va a venir para ver cómo es nuestro cráneo.
Luego nos colgamos el murciélago que habíamos coloreado el día anterior, para dar aún más miedo.
Y ya ha llegado la hora de hacer nuestro postre terrorífico!!!
Lo primero que hacemos es echar gelatina en un bol para machacarlo.
Después lo juntamos todo en una olla muy grande y nos sentamos a su alrededor, y nos damos cuenta de que estamos solos...Oh! Las profes no están!
De repente aparecen tres brujitas que se parecen un poco a nuestras profes. Parecen unas brujas buenas, dicen que han venido para hacer una poción con nuestra gelatina y convertirla en sangre de murciélago. Mientras pronuncian unas palabras muy raras, remueven la gelatina y sacan unos ojos que no nos dan miedo porque parecen de gominola y tiene pinta de estar muy rico. Además es un parte de nuestro cuerpo!
Luego nos echan la sangre de murciélago en un vasito y nos dan un ojo a cada uno. ¡Menudo postre más divertido!
Después nos ponen unas canciones y nos dan chuches con formas de arañas, dientes, cerebros... Nos ponemos a bailar y a comer tod@s junt@s.
Esto se ha convertido en una FIESTA!!!
Ahora si, ya estamos preparados para dar un susto muy grande a quien nos encontremos.
UUUUUUHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!





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